“Animando su Responsabilidad Social”
Mensaje a los jóvenes comprometidos en la Evangelización Juvenil del Excmo. Sr. Dn Francisco Robles Ortega, Arzobispo de Monterrey.
“Y mirándolo a los ojos, lo amó” (Mc 10,21)
I. CÓMO MIRA DIOS NUESTRA HISTORIA.
A ustedes jóvenes comprometidos en la evangelización de los jóvenes quisiera invitarlos a reconocer que n uestra vida está puesta en las manos de Dios. Desde siempre ha mirado nuestra historia con amor y compasión. Es un Dios que no permanece indiferente ante el sufrimiento humano y las injusticias de sus hijos. Recordemos cómo desde antiguo, compadecido por las aflicciones de su pueblo, envió a Moisés como libertador del pueblo de Israel (Ex 3,7). Más adelante hubo diversos personajes que encarnaban esta mirada de Dios sobre las situaciones de su pueblo; entre ellos encontramos a los jueces (Jc 13,1ss) y a los profetas (Jr 18,18).
Sin embargo, llegada la plenitud de los tiempos (Gal 4,4), envió el Padre a su propio Hijo, Jesucristo, para que guiado por el Santo Espíritu, diera testimonio de la justicia y misericordia con la que Él miraba a los hombres. Así fue como llegó Jesús, con la misión de hacer presente el reinado de Dios entre los hombres.
Si observamos la mirada de Jesús, nos damos cuenta en sus parábolas que él conoce toda la realidad de la vida. Habla del sol y de la lluvia (Mt 5,45), de los pájaros, que no siembran ni siegan, ni recogen en graneros (Mt 6,26). Conoce cómo hace el pan la mujer (Mt 13,33), con qué preocupación el pastor sale en busca de la oveja perdida (Lc 15ss), cómo trabaja el campesino (Mc 4,3), cómo el patrón exige cuentas a los empleados (Mt 25,14ss).
Su mirada también es penetrante y busca suscitar la vida que el hombre lleva dentro. Con su mirada Jesús convoca a seguirlo ( Mt 9, 9 ), descubre el dolor ( Lc 7, 13 ), reconoce las necesidades ( Lc 8, 40-56 ), invita al cambio ( Mt 13, 44-46 ), se preocupa por las personas ( Mt 14, 14-21 ) y mira lo mejor en ellas ( Mc 12, 41-44 ).
Jesús posee esta mirada que transforma la realidad en el proyecto de su Padre y realiza con ello la presencia de su Reinado. Para ello Jesús vive tres experiencias fundamentales: la experiencia del Hijo que se deja mirar por el amor de su Padre (Abba), la experiencia del hombre que mira la historia en la cual su Padre busca manifestarse; y la experiencia del Santo Espíritu que ilumina su mirada y transforma la realidad.
Estas tres experiencias son indispensables para que podamos vivir la responsabilidad social, como fruto de nuestra fe:
Mirados por el Padre
Cuando Jesús mira al joven que quería alcanzar la vida eterna (Mc 10,21) lo mira con amor. Ese mismo amor que él había experimentado cuando oraba frente a su Padre y que lo había transformado, es el amor con que Jesús mira al joven rico. Por eso los invito para que nos dejemos mirar por Jesús, es el Padre quien los está mirando a través de Él. Es la misma mirada que contempló la creación y “vio que todo lo había hecho bien” (Gn 1,31) quien ahora los mira a ustedes y contempla lo maravilloso de su obra. Es su mirada quien ama en ustedes sus virtudes para amar y sus tropiezos al caminar, ama en ustedes sus dones y sus limitaciones. Dejarse mirar por Dios los llevará a sentirse profundamente amados, perdonados y fortalecidos para compartir este amor con los demás.
Mirando como Jesús
Jesús mira en la historia la presencia de Dios más que los pecados que la niegan. Cuando le presentan a aquella adúltera (Jn 8,1-11), no niega su pecado, sin embargo, busca en ella la vida que Dios le ha dado, hace que ella misma lo reconozca y la invita a vivirla sin rechazar más a Dios. Cuando mira a los leprosos (Mc 1, 40-45) que eran rechazados por la sociedad, pues los reconocían como malditos por Dios, Jesús mira la vida que llevan dentro y no la enfermedad que llevaban por fuera y los sana para dar testimonio de la misericordia de Dios. Jesús mira para transformar y no sólo para compadecerse; su mirada contempla la presencia de Dios y saca lo mejor de la historia y de las personas. Siéntanse llamados a mirar como Jesús, viviendo su fe con una responsabilidad que transforme y no sólo que se compadece.
Una mirada transformada por el Espíritu
El Espíritu Santo realiza la obra de Dios en la historia, es Él quien “aletea sobre las aguas de la Creación ” (Gn 1,2) y quien continúa con su presencia realizando la obra de salvación entre nosotros. Jesús fue ungido por el Santo Espíritu en el bautismo (Mc 1,9-11), guiado por él mismo al desierto (Mc 1,12), inspirado muchas veces para orar, para sanar y para enseñar. Este mismo Espíritu de Dios es quien hace transformadora la mirada de Jesús. Llena de gozo y fortaleza a quien lo recibe, capacita para mirar la obra de Dios en nuestra historia y hace fecundas las obras de quienes se dejan guiar por él.
De esta manera jóvenes, los invito a dejarse mirar por el Padre e iluminar por el Espíritu Santo para que transformando su mirada hacia su historia puedan ser testigos de la mirada de Jesús entre nosotros.
II.- CONTEMPLANDO NUESTRA HISTORIA CON ACTITUD DE FE.
Queridos jóvenes, hasta ahora, hemos caminado durante año y medio juntos buscando evangelizar a otros jóvenes llevándoles el mensaje de Jesucristo. Ustedes, como agentes de evangelización juvenil, han asumido un protagonismo en esta tarea de llevar la fe y la esperanza a muchísimos jóvenes que carecen de ella. Por eso me dirijo a ustedes para que atendiendo el objetivo anual de la Pastoral Juvenil , reflexionemos juntos en la historia que como jóvenes están enfrentando, para que con una profunda actitud de fe puedan vivir su responsabilidad social. Los exhorto para que reconozcamos en la historia la presencia salvífica de Dios como un acto de fe, al que todos los cristianos nos debemos comprometer. Pongan su confianza en Dios que desde su misterio divino, va trazando un plan, a través del cual se va manifestado en la historia de cada uno de Ustedes. Por tal motivo, vivan su historia como verdaderos cristianos a ejemplo de Cristo Jesús, ya que en El se encuentra la proyección hacia la vida social. El Papa Juan Pablo II, nos dice en la Tertio Millennio Adveniente que: “ dentro de la dimensión del tiempo se crea el mundo, en su interior se desarrolla la historia de la salvación, que tiene su culmen en la ‘plenitud de los tiempos' de la Encarnación y su término en el retorno glorioso del Hijo de Dios al final de los tiempos” 1.
Reconociendo esta necesidad, quisiera invitarlos a reflexionar con profundidad y compromiso la historia en la que se están desenvolviendo sus vidas. Ustedes están llamados a ser actores y protagonistas de los cambios tan grandes que se están llevando; no sufran pasivamente las consecuencias de las decisiones que otros están proponiendo como nuevos modelos culturales y sociales.
No vayan cimentando su camino de salvación con mirada indiferente, pues su fe en Jesucristo los llama a mirar la historia con ojos de fe y buscar “Cristificarla” con los dones que cada uno de ustedes ha recibido de Dios. Apóyense en la Iglesia que los ha de llevar al encuentro con Cristo, para que transformen su vida por Él y puedan llevar la Buena Nueva a la historia que cada uno está viviendo. Solamente uniendo su vida a la fe es como podrán hacer presente la eternidad de Dios en el tiempo que hoy vivimos.
Queridos jóvenes, tendrán que esforzarse, con una actitud crítica de la historia y mirando con profundidad a la sociedad desde la fe.
Actitud crítica que les permita hacer una lectura real de su entorno, con el propósito de iluminar la sociedad y sean así, agentes de transformación social y de los ambientes que les rodean. Tarea urgente que tienen que asumir y trabajar si no quieren perder fuerza en la transmisión del mensaje de Jesucristo. El es el primero en mirar la historia con detenimiento, iluminarla y buscar en ella el mensaje de salvación. Reconozcan esto en su manera de acercarse a los pobres (Lc 7,22), en la manera en que señalaba situaciones de injusticia (Lc 20,25), en la manera de hablar en parábolas (Mt 13) y en el llamar al seguimiento de su mensaje y su persona (Mt 4,18-22).
El Papa Juan Pablo II, al hablar al Consejo Pontificio de la Cultura, exponía esta necesidad de acercarnos a nuestra historia y nuestra cultura diciendo: “ Una fe que no se convierte en cultura es una fe no acogida en plenitud, no pensada en su totalidad, no vivida con fidelidad”2.
Junto con esto, asuman cuanto antes una actitud profunda de fe para que puedan contemplar la obra de Dios en nuestra historia. Den esa respuesta de fe para que puedan ligar su vida al misterio de comunión iniciado por Dios desde la creación, manifestado perfectamente por Jesucristo y continuado por el Espíritu Santo a través de la historia,.
No se confundan ante la inmediatez de los acontecimientos, la superficialidad de la comunicación, el deslumbramiento del consumo y la indiferencia de muchos jóvenes que al responder a este llamado que Dios les hace, los lleva a vivir en un ateísmo práctico, en una religión sin fe, sin un Dios que los interpele y una pérdida de sentido en la vida de muchísimos de ustedes.
Es urgente que retomen esta profunda actitud de fe que guió a nuestros antepasados en la vivencia de la Salvación de Dios en su historia. Sólo así podrán vivir la Buena Nueva de Jesús en sus vidas, y alcanzar el gozo de experimentar a Dios caminando y guiando sus pasos hacia la verdadera transformación de su historia, en la historia de salvación que Dios continúa escribiendo.
III. Revisión de nuestra historia
Jesús nos enseña en su encarnación que aquello que no es asumido, tampoco es redimido 3.
La salvación la podrán obtener dentro de su misma historia, haciéndola vida y asumiéndola con responsabilidad y esmero. Por tal motivo, les quisiera presentar una semblanza de la realidad que percibimos y de la que les quisiera prevenir. Su compromiso como jóvenes comprometidos con el Evangelio, consistirá en escuchar con atención y responder con esperanza a los retos que la sociedad les presenta hoy.
Al leer estas situaciones, es importante recordar que no todo lo que sucede en nuestro alrededor es voluntad de Dios: un aborto, una familia desintegrada, un joven perdido en la droga, no es querido por Dios. Sin embargo, en todo lo que vivimos encontramos una Palabra de Dios, es decir, un mensaje que nos alienta a buscar y vivir el Reino de Dios entre nosotros. Este mensaje nos exige una profunda actitud de fe y la reflexión personal y grupal. Por eso, al final de cada sección encontrarán dos p reg untas que les servirán para asumir estas realidades desde el mensaje que Dios tiene para ustedes.
1. Entorno personal
Los vemos que están pasando por un período importantísimo de sus vidas para la definición de su identidad. Y se cuestionan: “¿Quién soy?, ¿Qué quiero hacer con mi vida?, ¿Cómo me gusta divertirme?, ¿Con quién quiero juntarme?, ¿Qué tiempo dedico a mi familia?”, son algunas de las muchas p reg untas que día con día ustedes tienen que resolver. No podrán responder adecuadamente a todas estas situaciones que los afectan si no asumen una actitud cristiana ante ellas.
Vean cómo las formas de entretenimiento y ocio han sido dominadas por imágenes electrónicas, excluyéndolos del contacto con la realidad a muchos de ustedes. La falta de contacto con la realidad les impide tener una visión objetiva de sí mismos y de la vida que están llamados a enfrentar. Los programas sin contenidos en los medios de comunicación social (radio, televisión), las discos (antros), los vicios, el pandillerismo, las relaciones sexuales prematrimoniales, el excesivo uso de Internet, son algunos de los obstáculos para que los jóvenes conozcan su realidad y respondan con responsabilidad.
Las continuas novedades en la tecnología, el medio artístico y la moda les convierten en consumidores compulsivos . Así, la aspiración de muchos de ustedes para trabajar no está motivada por la realización personal sino por el consumo de los bienes publicitados. Muchos ignoran la posibilidad de vivir de los grandes ideales sociales y cristianos que les permitan realizarse como verdaderos hijos de Dios y han cedido el lugar a la fantasía del consumo de bienes materiales. De esta manera, “los proyectos sociales no encuentran eco frente al individualismo apático que no asume los problemas de los demás” 4.
Vemos como las mujeres jóvenes buscan una “ redefinición” de su identidad; esto es positivo, siempre y cuando no se pierdan en el camino hacia la santidad, sigan luchando por tener una participación en la construcción de la sociedad. Esta búsqueda de su nueva identidad, puede lleva a muchas jóvenes a pensar sólo en sí mismas, olvidando su vocación al amor, haciéndolas decidir sobre sus cuerpos sin ninguna referencia a Dios, esto empobrece su vocación a vivir como verdaderas mujeres, iguales en dignidad, pero diferentes en el rol que juegan en la sociedad.
Otro problema del que les quiero advertir es el del libertinaje hacia lo sexual ; actualmente, los estudios sobre la población juvenil nos dicen que el 66% de los jóvenes han tenido su experiencia sexual antes de los 20 años y el 50% de las mujeres se han embarazado por primera vez antes de los 20 años. 5
Nos preocupa saber que éstos jóvenes no han madurado y tienen que asumir muchas responsabilidades. Enfrentar situaciones de fuerte responsabilidad como un trabajo estable, sostener un hogar económicamente o un embarazo no programado, no les permite desarrollar integralmente su personalidad. Así podemos ver por qué estas problemáticas sexuales los afectan fuertemente en su desarrollo integral.
Las necesidades económicas y la falta de una familia por seguir sosteniendo a sus hijos, los llevan a buscar trabajos que no exijan mucha preparación. De esta manera, no deciden su trabajo según su vocación sino según la necesidad y la oferta de trabajo. Tendrán que asumir jornadas laborales que no los llevan a la realización de su persona, ocasionando en ustedes pérdida del sentido de la vida, desánimo y un vacío interior. Estas vivencias en las que muchos de ustedes están buscando definir su vocación cristiana y profesional causan confusión y provocan que muchos prefieran refugiarse en los amigos, el alcohol y el placer, antes que tratar de responder a su vocación humana, social y cristiana.
Visión de fe
Jóvenes, los invito a mirar estas situaciones con una actitud de fe. En ellas encontramos el mensaje de Dios que nos llama a transformar estas historias en una real y concreta historia de salvación. Para que esto suceda, te invito como grupo, parroquia o movimiento a que contestes estas p reg untas.
¿Cómo estás enfrentando tu vida en la casa, la escuela, el trabajo, etc.?
¿En qué te puedes comprometer para transformar tu vida y la sociedad?
¿Qué nos pide Dios como grupo, parroquia o movimiento para transformar estas situaciones?
2. Entorno Familiar
Otro aspecto que no hay que descuidar es la familia. En ella encuentran ustedes su nombre, sus cualidades, su sentido de pertenecer a un grupo que los ama y muchas otras realidades que dan solidez a su identidad. Sin embargo, la familia está siendo fuertemente dañada por situaciones que la ciudad, la economía y la política han provocado. Tu labor es ayudar a aquellas familias que necesiten de tu apoyo y oración, pero sobre todo la de prevenir que se sigan generando más familias desintegradas.
La familia está perdiendo muchas tradiciones. Dense cuenta que los procesos de industrialización y de urbanización implican un cambio de perspectiva sobre la familia. Este proceso de industrialización ha traído, por lo menos, dos cambios fundamentales: la delimitación de la familia a los cónyuges y a sus hijos, perdiéndose la referencia al resto de la familia; y la desaparición del enraizamiento al suelo, otorgado anteriormente por la antigua propiedad familiar de la tierra 6.
Algo que nos preocupa demasiado es la presión mundial por cambiar legalmente la definición de familia. Esto está trayendo grandes amenazas a ella como núcleo de la sociedad y de la Iglesia. Les advierto que ya se vive la posibilidad de la fecundidad y transmisión de la vida sin recurso a la relación sexual dentro de la pareja: las mujeres fecundadas con espermatozoides procedentes de bancos, las parejas que “alquilan” vientres maternos y las parejas de homosexuales y lesbianas que quieren acceder a la paternidad-maternidad por la vía de la fecundación asistida.
Por otro lado, no es menos preocupante y seguramente muchos de ustedes se sentirán interpelados con los siguientes datos: el 45% de los jóvenes de 20 a 29 años que trabajan también estudian, esto ha ocasionado que el hogar muchas veces se perciba como un lugar dónde pasar la noche y no como la comunidad de pertenencia que ustedes necesitan. Por todo esto la familia ha perdido un gran terreno en su papel de formadora de personas.
Cuídense de la proliferación de las relaciones prematrimoniales y embarazos prematuros. Hoy día se promueve oficialmente el uso de anticonceptivos como solución a estas situaciones y sabemos que esto no es aceptable; incluso se promueve que en caso de ser “necesario”, se recurre al aborto.
Queremos prevenirlos además del grave aumento de divorcios debido a la imagen deteriorada del compromiso conyugal. El 34% de los jóvenes se casan ante situaciones de embarazo y un 26% se casan entre los 15 y 19 años 7.
Todo esto tiene como origen una falta de preparación para la vivencia del matrimonio como vocación cristiana, junto con la promoción de la sexualidad como un derecho que no implica más compromiso que el cuidado de su propio cuerpo 8.
Visión de fe
Reconozcan que la familia es una expresión maravillosa del amor de Dios. En ella podemos reconocer el amor de Cristo por su Iglesia 9 y de la Iglesia por Cristo. Por tanto, necesitan elevar su mirada y vivir esta gran vocación al amor que Dios les propone con profundo respeto y compromiso. Para que esto suceda les invito como grupo, parroquia o movimiento a que contesten estas p reg untas.
- ¿Cuál es tu situación familiar y cristiana?
- ¿En que te puedes comprometer para contrarrestar estas problemáticas?
- ¿Qué nos pide Dios como grupo, parroquia o movimiento para transformar estas situaciones?
3. Entorno social
La sociedad en la que a ustedes les ha tocado vivir tiene como origen las luchas de la modernidad: el rechazo de la fe en los ámbitos político y científico, la búsqueda de una utopía sin Dios, fundada en el progreso económico y social; la violencia generada por las guerras mundiales, el abuso de los sistemas ecológicos y la irrupción de la información inmediata a través de los medios de comunicación, son sólo algunas de las raíces de lo que hoy ustedes viven. Es en esta historia donde Dios quiere hablarles y mostrarles el camino de la Salvación.
Actualmente vemos el fenómeno de la globalización. “La globalización es un fenómeno reciente y acelerado, de cambios radicales, que ha trastocado principalmente la economía y el trabajo, el comercio y las finanzas, las comunicaciones y las culturas” 10. Este hecho ha tenido efectos muy positivos dentro de la convivencia humana, sin embargo, también ha servido para deshumanizar las relaciones entre los pueblos.
Esta macrorealidad los está afectando radicalmente de diversas maneras. El Internet los conecta con culturas distintas y con ideas que jamás se hubieran encontrado en su medio ambiente; por sus trabajos pueden llegar a experimentar una gran movilización por diferentes estados o países; los artículos que compran, la música que escuchan, las diversiones que buscan, expresan una gran pluralidad que puede enriquecer o poner en riesgo su identidad.
Otro gran problema social es el que cada vez tenemos menos espacios territoriales en nuestra ciudad. El 85% de la población de nuestra Arquidiócesis se encuentra concentrada en el área metropolitana de la ciudad de Monterrey. Por tal motivo, dentro del ambiente cultural que describimos, aceptamos la influencia en las relaciones que esta densidad poblacional provoca.
Encontramos en nuestra ciudad una renovada conciencia espiritual, un compromiso por la defensa de grupos minoritarios y un mosaico de culturas entrelazadas por el área laboral y universitaria. Por otro lado, la gran ciudad está haciendo que se vean trastocados los espacios, los tiempos y las costumbres. Las parroquias no son necesariamente territorios de referencia, ni las costumbres familiares guías claras para la conducta.
Vemos también como los Medios de Comunicación Social, los pueden influir grandemente en la formación de los valores . “Los medios de comunicación cada vez poseen más relevancia social en la formación de criterios de juicio, costumbres y estilos de vida. Por ello, son creadores de cultura. Son ‘el primer aerópago del tiempo moderno', que unifica y transforma a la humanidad”. 11
Pongan mucha atención ya que los medios de comunicación han reducido su capacidad de decidir por lo bueno y verdadero, manejando un estilo, una manera de vivir y de expresarse muy superficial. La radio, televisión y cine tienen influencia en ustedes ya que reciben muchos antivalores y modelos culturales contrarios al cristianismo. La presencia de muchos de ustedes que promuevan los valores cristianos en los medios de comunicación es urgente.
Los invito además para que sean testigos de los grandes cambios en el entorno político. Muchos han respondido ante esto siendo partícipes en las elecciones. Según datos del INEGI, el 83 % posee credencial de elector. Algunos cuantos se han integrado a ONG's, sin embargo, esta participación política en organizaciones sociales es muy pobre: sólo 25 % de los jóvenes afirman haber participado en alguna organización; de éstos, la mayoría han estado en asociaciones deportivas o en organizaciones religiosas y sólo un 15 % en organizaciones estudiantiles.
Otro gran problema que están enfrentando en la sociedad es el ambiental o ecológico. Existe amplio consenso en la gravedad del deterioro y la sobreexplotación de los recursos naturales como también de los fenómenos de contaminación. Necesitamos que muchos de ustedes aporten algo en el desarrollo natural de nuestro mundo , entendido éste como mejores condiciones de vida para todos que implica más alimentos, más techo, más salud, más educación, más recreación. Esta realidad los afecta profundamente, pues serán ustedes quienes sufran las consecuencias de esta irresponsabilidad que hoy vivimos todos con la creación.
Visión de fe
La presencia de muchos de ustedes en la sociedad como constructores de una comunidad que se funde en la justicia, la verdad, la libertad y la paz es imprescindible. Jesús los llama a ser fermentos de los valores cristianos en esta sociedad, sarmientos de la vid (Jn 15,1-16) que ofrezcan frutos que permitan seguir construyendo el Reino de Dios entre nosotros.
- ¿Cómo ha influido en tí la globalización, el uso de los medios de comunicación y qué tanto has aportado por la conservación de tu medio ambiente?
- ¿Qué puedes aportar para transformar la sociedad y que se viva más cristianamente?
- ¿Qué nos pide Dios como grupo, parroquia o movimiento para transformar estas situaciones?
4. Entorno religioso
Es muy grato reconocer que los jóvenes de nuestra Arquidiócesis tiene una alta sensibilidad religiosa. Esta se refleja en prácticas no institucionales como persignarse frente a un templo o al vivir un momento importante, traer una imagen religiosa impresa o colgada de su cuerpo, tenerle respeto a los lugares religiosos y participar en devociones populares. Los exhorto para que sigan dando ese testimonio vivo y fiel en la sociedad.
Y si nos p reg untamos ¿En qué creen los jóvenes? Los datos nos permiten corroborar esa sensibilidad religiosa. Ellos creen: 12
En el alma 89%
En la Virgen de Guadalupe 87.5%
En el Pecado 86.6%
En los milagros 82%
A pesar de lo anterior, vemos cómo la participación de los jóvenes en la organización de la Iglesia es muy limitada. En la Arquidiócesis de Monterrey, tenemos un participación del 2.5% del total de la juventud ( 12 a 28 años) en los grupos juveniles organizados. Es decir, según los datos del lNEGI del año 2000, de un millón de jóvenes católicos en el área metropolitana de Monterrey, tenemos una participación de no más de 25 mil jóvenes en grupos juveniles. La asistencia a los sacramentos no aumenta mucho más: un estudio realizado en un colegio católico reg iomontano, arrojó como dato que sólo el 6.5 % de los adolescentes asistían a misa dominical reg ularmente. 13 Esto nos preocupa demasiado.
Constatamos que un número creciente de jóvenes católicos no se identifica con la Iglesia jerárquica y su magisterio. Urge que se acerquen a estas realidades y que se sientan acogidos y protegidos por las enseñanzas de la doctrina eclesial. Es el fenómeno de los cristianos sin Iglesia , donde el cristianismo pasa a ser más un grupo de referencia que uno de pertenencia.
El fenómeno del “ New Age” se extiende cada día más. Esta "nueva religión", "nueva espiritualidad" o "nuevo paradigma" sin Dios, atrae indiscriminadamente a muchas personas por su convocatoria holística que pretende dar satisfacción a la dimensión religiosa de la persona al margen de las religiones establecidas. No se dejen impactar por estas nuevas tendencias, ya que son parciales y no contribuyen al desarrollo integral de la persona.
Esto ha afectado profundamente a muchos de ustedes que buscando un grupo que les permita vivir sentimientos placenteros sin compromisos firmes, encuentran en estas espiritualidades un refugio. Sin embargo, después de acercarse a una espiritualidad como éstas, terminan engañados, vacíos y sin deseos de buscar un verdadero camino espiritual que les dé sentido a su vida.
Visión de fe
Deben tomar en cuenta que la dimensión religiosa de la persona es imprescindible para un desarrollo integral. La fe que han recibido de niños, es puesta a prueba en la etapa de la adolescencia y se prolonga a la juventud. Por eso es importantísimo que como comunidad católica sepamos dar razón de nuestra fe cuando nos acercamos a la Iglesia. Muchas veces la falta de una buena pedagogía, la falta de testimonio o de una organización clara que les permita integrarse y participar activamente los aleja de la búsqueda de Dios.
- ¿Cómo puedes decir que tu fe está centrada en Jesús?
- ¿Qué puedes aportar para que muchos otros jóvenes se acerquen a la Iglesia ?
- ¿Qué nos pide Dios como grupo, parroquia o movimiento para transformar estas situaciones?
IV. Animando la responsabilidad social
Esta historia que hemos contemplado con profunda actitud de fe, nos ha de llevar a celebrar el misterio y a vivir la mirada transformadora de Jesús. Esta experiencia nos ha de conducir a la animación de nuestro compromiso social, a través de iniciativas de formación mediante cursos, talleres, círculos de reflexión o debates constructivos en grupo; y de promoción social a través de acciones concretas que transformen a la sociedad y promuevan a la persona.
Para este fin, como fruto de la reunión del Consejo Diocesano de Pastoral Juvenil realizada en el mes de junio de este año, les presento el objetivo de la Pastoral Juvenil para el 2005: “ Animar la responsabilidad social de los grupos y movimientos para que saliendo al encuentro de los más alejados anuncien el Evangelio de nuestro Señor Jesucristo preferentemente entre aquellos que padecen situaciones críticas en su comunidad. ”
El lema que nos ayudará a difundir este objetivo será: “Mira como Jesús, vive su ejemplo”.
Confío en cada uno de ustedes, jóvenes comprometidos en la evangelización de otros jóvenes, que desde su grupo, parroquia o movimiento tendrán que analizar este documento y hacer sus propios compromisos para que nuestra historia pueda comenzar a ser transformada por ustedes, desde el Evangelio de Jesucristo.
Pido a nuestra Madre Santísima, estrella de la evangelización, que los acompañe en su caminar como testigos del Evangelio de nuestro Señor Jesucristo, para que vivan con fe y generosidad su compromiso social con los jóvenes más necesitados.
Francisco Robles Ortega
ARZOBISPO DE MONTERREY
- Tertio Millennio Adveniente, n. 10.
- Juan Pablo II, Carta que instituye el Consejo Pontificio de la Cultura , 20 de mayo de 1982.
- Cfr. San Ireneo.
- CELAM, El Tercer Milenio como desafío pastoral, Informe CELAM 2000.
- INEGI – INJ, Encuesta Nacional de la Juventud 2002.
- CELAM, Los Desafíos a la Nueva Evangelización en América Latina y el Caribe, en el contexto de la globalización mundial, Documento de trabajo, 2002.
- INEGI – IMJ, Encuesta Nacional de la Juventud.
- Cfr. ONU, Cartilla de los derechos sexuales de los jóvenes.
- Efesios 5,33.
- CELAM, Los Desafíos a la Nueva Evangelización en América Latina y el Caribe, en el contexto de la globalización mundial, Documento de trabajo, 2002.
- PUEBLA n. 383.
- INEGI – INJ, Encuesta Nacional de la Juventud 2002.
- Colegio Franco Mexicano, Mty. N.L Encuesta 2002.
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