No. 22: LA ARAÑITA
Cierto hombre era perseguido para ser encarcelado, por una acusación equivocada. El hombre corría en busca de un sitio donde esconderse para no ser encontrado; subió a una montaña y encontró una cueva donde refugiarse, mientras sus captores no le perdían la pista. Se introdujo a la cueva, logrando esconderse en un rincón de ésta, dobló sus rodillas y clamó ayuda al Señor orando así: “Señor envía un ángel para que acampe frente de mí y me proteja de los que me persiguen, envíalo Señor, envía un ángel”.
Al poco tiempo de estar orando, una pequeña arañita bajó y empezó a tejer alrededor de la entrada de la cueva, tejía muy afanada....y el hombre exclamó: “Te he pedido Señor que me protejas con un ángel tuyo, por qué esta araña Señor, ¿porqué?”.
Mientras se quejaba de la arañita, los hombres que lo perseguían llegaban al lugar y decían: “ Debe estar por aquí, es el único lugar donde pudo haberse escondido ¡Vamos, entremos y apresémosle!”. Mientras, su compañero le respondió: “ Cómo crees que podría estar en este lugar, mira las telarañas que hay a su alrededor, nadie ha entrado acá desde hace tiempo, mejor regresemos, lo hemos perdido”.
Muchas veces esperamos ver cosas grandes de la mano de Dios y no tomamos importancia a las cosas más pequeñitas e insignificantes como esta arañita.
Dios sabe lo que necesitas, no exijamos la forma de como queremos la respuesta del Señor, no ates sus manos, déjalo actuar libremente, y de la forma y en el tiempo de Él.
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