No. 29: REZAR
Rezar es departir con el Maestro,
es echarse a sus plantas en la yerba,
o entrar en la casita de Betania
para escuchar las charlas de su cena;
rezar es informarle de un fracaso,
decirle que nos duele la cabeza;
rezar es invitarle a nuestra barca
mientras la red largamos a la pesca,
y mullirle una almohada
sobre un banquillo en popa a nuestra vera;
y, si acaso se duerme,
no aflojar el timón mientras Él duerma;
y es rezar despertarle, si, de pronto,
la mar se pone fea;
y es rezar - ¡qué rezar! - decir «te quiero»,
y lo es - ¡no lo iba a ser! - decir «me pesa»,
y el «quiero ver» del ciego,
y el «¡límpiame!» angustioso de la lepra,
la lágrima sin verbo de la viuda,
y el «no hay vino» en Caná de Galilea;
y es oración, con la cabeza gacha,
después de un desamor gemir «¡qué pena!»;
cualquier sincero suspiro del alma,
cualquier contarle a Dios nuestras tristezas,
cualquier poner en Él nuestra confianza...
- y esta vida está llena de «cualquieras» -,
todo tierno decir a nuestro Padre,
todo es rezar... ¡y hay gente que no reza!
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