No. 59: Donando Sangre
“Hace muchos años, cuando trabajaba como voluntario en un Hospital de Stanford, conocí a una niñita Liz, ella sufría de una extraña enfermedad. Su única oportunidad de recuperarse era una transfusión de sangre de su hermano de cinco años, quien había sobrevivido milagrosamente a la misma enfermedad y había desarrollado anticuerpos necesarios para combatir la enfermedad. El doctor explicó la situación al hermano de la niña y le preguntó si estaría dispuesto a dar su sangre para su hermana. Yo lo vi dudar por sólo un momento antes de tomar un gran suspiro y decir: “Si; yo lo haré, si eso salva a Liz”. Mientras la transfusión continuaba, él estaba acostado en una cama al lado de la de su hermana y sonriente mientras nosotros lo asistíamos a él y a su hermana, viendo retornar el color a las mejillas de la niña.
Entonces la cara del niño se puso pálida y su sonrisa desapareció. Él miró al doctor y le preguntó con zoz temblorosa: “¿A qué hora empezaré a morirme?”.
Siendo sólo un niño, no había comprendido al doctor; él pensaba que le daría toda su sangre a su hermana, y aún así estuvo dispuesta a dársela”.
Da todo por quien amas; y cuida a tu familia. |